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Nueve meses de tranquilidad

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Consejos para evitar riesgos en el trabajo a mujeres embarazadas

Mujer sujetando casco de seguridad Ir al trabajo embarazada supone una serie de cambios en los hábitos laborales de la mujer. Todos los cambios fisiológicos que conlleva este estado tienen un único objetivo: asegurar la supervivencia y el desarrollo adecuado del feto. Aunque se trata de un proceso fisiológico, algunos de estos cambios pueden limitar las actividades de la vida diaria de la madre, así como afectar a su trabajo. Ten en cuenta las siguientes reflexiones y consejos:

  1. Ahora todo cuesta más

    La mujer embarazada y el esfuerzo físico se hacen poco a poco incompatibles. Ello es debido a los cambios cardiovasculares y respiratorios inherentes a este estado. Además, la disnea (dificultad para respirar) y la leve anemia fisiológica del embarazo pueden agravar esa falta de predisposición ante el esfuerzo.

  2. No estés mucho tiempo de pie

    Lo mejor es que estés poco tiempo de pie. Debido a tu estado, puede aparecer edema (hinchazón por acumulación excesiva de líquidos en los tejidos corporales) y venas varicosas en las piernas. Además, la coagulabilidad de la sangre aumenta y existe una mayor tendencia a la trombosis en las venas de las piernas.

  3. Ojo con los mareos

    Si estás embarazada puedes sufrir mareos y desmayos, sobre todo si estás mucho tiempo de pie o al trabajar en entornos calurosos (sofocos).

  4. Cuidado con las lesiones

    Debido a que los ligamentos se hacen más flexibles (laxitud de los ligamentos) por los cambios hormonales las articulaciones se vuelven menos estables y aumenta el riesgo de lesiones. Ten mucho cuidado y evita los movimientos bruscos.

  5. Más peso, más fatiga

    La sensación de fatiga aumenta debido a la ganancia de peso y también por la reacción muscular que trata de compensar la menor estabilidad de las articulaciones.

  6. Dolor de espalda

    Al estar embarazada, tu útero expande el cuerpo hacia delante y se acentúa gradualmente la curvatura de la parte inferior de la espalda (lordosis lumbar). Esto contribuye al dolor de espalda que aparece cuando estás mucho tiempo de pie.

  7. Controla tu equilibrio

    A medida que avanza el embarazo, el centro de gravedad (CDG) se desplaza hacia delante, lo que puede alterar tu equilibrio.

  8. Más riesgo de caídas

    La conjunción de todo lo anterior (menor agilidad, la fatiga, la afectación del equilibrio y los mareos) hacen que el riesgo de caídas aumente, sobre todo si trabajas en superficies elevadas, inestables, irregulares o resbaladizas.

  9. Hasta donde llegues

    Durante el embarazo, y a medida que aumenta el volumen de tu abdomen, los brazos reducen su alcance. Este hecho te puede provocar posturas forzadas, fatigosas e incómodas. Al manejar los objetos cada vez más lejos del cuerpo, se sobrecargan tus brazos, tus hombros y la zona lumbar de tu espalda.

  10. Eres menos fuerte

    Durante el embarazo disminuye tu fuerza muscular y la capacidad para empujar, arrastrar o agarrar de la mano. También puedes tener dolores y perder fuerza debido al denominado síndrome del túnel carpiano, cuyo origen es la retención de líquidos que puede comprimir el nervio mediano a su paso por el túnel carpiano de la muñeca.